jueves, 26 de noviembre de 2015

Malena es nombre de mujer (I)

Malena-mujer


Le hablaba mirándole a los ojos fijamente. Quería estar segura de que no había confusiones.

─No pretendas hacerme creer que me quieres, yo paso de esas estupideces. Además no hace falta, sé que solo me deseas. Yo a ti tampoco te quiero, que te quede claro. Pero te necesito. ¿Hay trato?

Malena estaba acostumbrada a hacer transacciones con su cuerpo como moneda de cambio. Ella no pensaba que tuviera otra cosa que ofrecer cuando quería algo, y si no hubiese sido porque realmente tenía talento para el engaño y el arte de sobrevivir, sin duda habría acabado siendo una prostituta más del montón.

Hubo trato, por supuesto que lo hubo, y se dejó besar y acariciar bajo la falda por aquel bruto que no tenía ni la más mínima idea de cómo complacer a una mujer. Ni era la primera vez ni fue para tanto: la suerte estaba de su lado y él terminó en un santiamén. Apenas pudo escuchar dos canciones completas en su ipod nuevo y cuando se quitó los auriculares de los oídos, con la espalda apoyada contra la sucia pared y las bragas por los tobillos, no pudo evitar sentir una pizca de compasión por él.

En el fondo Saúl no era mal tipo, solo un poco “lento de pensamiento”, como eufemísticamente decía su madre. Eso le convertía en una masa de músculo fácilmente manipulable que no tenía más empeño que cumplir lo mejor posible las órdenes de su jefe, Tonio. No se cuestionaba nada y no hacía preguntas, solo quería su sueldo a final de mes y una palmadita en la espalda de vez en cuando. Sin duda había sido un buen fichaje para la banda. Malena le conocía del barrio de toda la vida, no como a Tonio, que había empezado a formar parte de su vida mucho después y de forma muy diferente.

La chica trabajaba sola hacía tiempo; ya se había cansado de que tipos con menos cerebro que ella trataran de gobernarla, aunque puntualmente buscaba socios para sus trapicheos, timos y chanchullos. En esta ocasión su compinche no había resultado ser trigo limpio y necesitaba enviarle un aviso envuelto en un poco de fuerza bruta. Era un trabajo perfecto para Saúl.

─Solo tienes que asustarle, ¿de acuerdo? ─le explicaba al hombretón mientras se recomponía la ropa y buscaba en su bolso un papelito con la dirección─ Me debe dinero y cree que puede dejar de pagarme porque no soy un tío, pero se equivoca ─el brillo de sus ojos reflejaba verdadera furia. La habían herido en su orgullo y eso era mal asunto tratándose de Malena─.

─¿Y Tonio? Si se entera de que hago trabajos para ti... Además ese tipo es su colega en un “business”

─No es preciso que se entere. Además el trabajo solo te va a llevar un rato, te lo prometo ─dijo tratando de acallar sus débiles protestas en un tono de voz inesperadamente mimoso─. Tu jefe a sus asuntos y yo a los míos; no querrás que el pavo éste se vaya de rositas después de lo que me ha hecho, por muy colega de Tonio que sea, ¿verdad?

Lo cierto es que Malena no le tenía ningún miedo a Tonio. Sabía de sobra que seguía siendo su debilidad y que por muy duro que se mostrara con sus hombres, bastaba que ella hiciera aletear las pestañas de sus inmensos ojos verdes para desarmarlo. Si se enteraba y se enfadaba, ella lo arreglaría como lo había hecho siempre, ofreciéndole por un rato aquel cuerpazo de infarto y la ilusión de que volvía a ser suya.

Suerte que ya  había aprendido cómo mantener a salvo su corazón.

Julia C. 

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Código 1511265867899
Fecha 26-nov-2015 11:11 UTC
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